Ocho cosas que odio

1.- La gente que, cuando me pregunta la hora, señala su muñeca.
¡Carajo, yo ya sé donde tengo mi reloj! ¿Qué tú no? ¿Qué acaso cuando preguntan por el baño también se agarran su cosa?


Las puertas del Cielo

En un monasterio había un sacerdote que acostumbraba bañarse todas las noches en su tina, ayudado por una hermana religiosa, quien había sido educada en la misión de ayudar al padre, sin pudor, en lo que necesitara durante su baño cotidiano.


Número peligroso

Una chava lleva a su casa a un chavo; se meten a su recámara e inmediatamente ella le sugiere que hagan el 69.


Adelgace con placer

Un tipo pasado de peso había probado todos los métodos habidos y por haber para adelgazar, desde las famosas fajas reductivas hasta los jabones quemagrasa, hasta que un día leyó el siguiente anuncio en el periódico:


Un hindú, un judío y un argentino

Llegan un hindú, un judío y un argentino a un hotel de un pueblito y piden un cuarto para tres.
“Sólo me queda un cuarto, que es para dos, pero si no les incomoda, tengo espacio en el establo para uno se duerma ahí”.


Atención con el correo electrónico

La siguiente historia demuestra que hay que cerciorarse de las direcciones de correo electrónico antes de enviar uno, para evitar malos entendidos o males mayores.


Clase de civismo

Estaba en la escuela Pepito, cuando el maestro de Civismo les encarga un trabajo.
“Niños la tarea será como está constituido nuestro país. Díganle a sus padres que los ayuden.”


Con agua bendita

Un grupo de monjitas va pasando por delante de San Pedro para entrar al cielo. Entonces éste le pregunta a la primera, “Hermana Vernica, ¿Ha tocado usted un miembro masculino alguna vez?”.


Tu manera de pensar

Pepito estaba sentado en clase haciendo problemas de matemáticas cuando su profesora le dice:
“Pepito, si hay cinco pájaros parados en un arbusto y le disparas a uno con una pistola, ¿Cuántos pájaros quedarían?”


Supongo

En la escuela, la maestra ordenó a sus alumnos hacer una oración para la clase de español que contuviera la palabra supongo. Al siguiente día hubo tres niños que llevaron la tarea: