En su viaje a Nueva York, Jorgito compró una televisión para llevársela a su familia que estaba en Cuba.
“¿Es qué no hay televisores en su país?”, preguntó alguien.
“Claro que los hay, pero los programas de aquí me gustan mucho más”.
En su viaje a Nueva York, Jorgito compró una televisión para llevársela a su familia que estaba en Cuba.
“¿Es qué no hay televisores en su país?”, preguntó alguien.
“Claro que los hay, pero los programas de aquí me gustan mucho más”.